Me gusta Sevilla, la amo, la quiero, me siento orgulloso de ser de aquí pero... no soy el típico sevillano.
No me emociono con la llegada de la Semana Santa, es más la tolero porque no me queda más remedio, pero siempre he tratado de quitarme de en medio en estos días en donde la ciudad se paraliza al ritmo de los tambores y trompetas de las bandas. Este año lo he conseguido, no he visto ni una cofradía, ni un paso, ni siquiera un nazareno, aun así siento que me falta algo esta semana, ¿será el capillita que llevo dentro? No creo, la verdad es que en años anteriores siempre tenía un día en el que tranquilizaba mi conciencia de sevillano, ese jornada me vestía con mi camisa, me chaleco (por lo tanto me disfrazaba) y me dejaba invadir por el espíritu de la calle, del ambiente, absorbía los olores típicos de esta época del año, esa mezcla maravillosa entre el azahar de los naranjos en flor y el incienso. Pero este año ha sido diferente, ni he querido ni me ha apetecido ir al centro a ver cofradías, los primeros días por trabajo, los demás porque… la verdad prefería estar de copas con los amigos o ir al cine otra vez, que ya era hora. Ha sido una buena semana rematada por la llegada de uno de mis mejores amigos que se fue hace un par de meses, por lo que terminó como de costumbre: más copas, más cervezas… en fin lo de siempre, que cualquier excusa es buena para echar un buen rato con los amigos.
Por cierto, el número de solteros se está reduciendo de manera drástica en nuestro círculo. Ayer, sin ir más lejos, de 15 personas que estábamos en el bar sólo dos somos solteros. Esto es debido a que ha habido, como yo las llamo cariñosamente, dos fichajes de invierno totalmente inesperados, sobre todo uno. En fin, que el amor, o la amistad especial (el sabe por quien va esto), ha llegado con la primavera, no a todos los corazones de nuestro grupo, pero si ha algunos que les hacía ya falta un poco de suerte en este tema.
Pero ahora llega la feria… Uf, ¿feria ahora, con esta crisis? No se pero creo que voy a pisar poco el Real, además yo nunca he sido muy feriante, para que nos vamos a engañar, soy como ya he dicho en el título “Un sevillano atípico”. Además siempre he pensado que como se disfruta de verdad la feria es en pareja, y este año como no se trasvista Isaías lo veo chungo. Además eso de estar tantos días seguidos de juerga diurna me cansa mucho, yo soy más criatura de la noche, más vampiro.
La verdad es que, hoy por hoy, cuando escucho una sevillana en la radio cambio de emisora porque sinceramente no me apetece, no me apetece nada, aunque tendremos que ir aunque sea dos días porque me queda poco en el convento ya que espero irme muy pronto y como dice un buen amigo – Miguel estos son los momentos que recuerdas y los que más vas añorar después- Y no le falta razón cuanto los voy a echar de menos, a los momentos… pero sobre todo a los amigos.
Un abrazo a todos y sed buenos